Ante el incremento de zancudos en diferentes sectores de Guadalajara de Buga, la Secretaría de Salud anunció el inicio de jornadas de control para mitigar la proliferación del vector y reducir riesgos para la salud pública.
Las acciones se intensificarán en los próximos días, especialmente en zonas donde se ha evidenciado mayor presencia de estos insectos.
Fumigaciones y control en puntos críticos
Dentro de las medidas implementadas se encuentra la fumigación con carro aspersor en vía pública, así como intervenciones con equipos livianos en sectores específicos del municipio.
A esto se suma el tratamiento de sumideros, considerados uno de los principales focos de reproducción del zancudo transmisor de enfermedades como el dengue.
Estas labores hacen parte de las acciones periódicas que adelanta la autoridad sanitaria, especialmente en temporadas de lluvias y altas temperaturas, condiciones que favorecen la propagación del insecto.
Sumideros, clave en la estrategia de control
Desde la Secretaría de Salud se destacó que el control químico en sumideros es una de las estrategias más efectivas, ya que permite intervenir directamente los lugares donde se desarrollan las larvas y se concentra el mosquito adulto.
El objetivo es impactar de manera directa los puntos críticos y disminuir la presencia del vector en el entorno urbano.
Llamado a la ciudadanía: prevenir desde casa
Las autoridades insistieron en que el control del zancudo no depende únicamente de las jornadas institucionales, sino también del compromiso de la comunidad.
De acuerdo con estudios realizados, una alta proporción de viviendas presenta criaderos dentro de sus propios espacios, como recipientes con agua acumulada, llantas, floreros o tanques sin protección.
Por ello, se recomienda eliminar estos focos, mantener limpios los patios y permitir el ingreso del insecticida durante las fumigaciones abriendo puertas y ventanas.
Trabajo conjunto para evitar enfermedades
La Secretaría de Salud reiteró que la prevención de enfermedades transmitidas por zancudos requiere un trabajo articulado entre autoridades y ciudadanía.
Las jornadas de control buscan reducir la proliferación del vector, pero su efectividad depende en gran medida de las acciones individuales dentro de cada hogar.





