Con el objetivo de disminuir la alta dependencia en la compra de papa proveniente de otras regiones del país, productores rurales del Valle del Cauca comenzaron a vincularse a una estrategia que impulsa la siembra de papa criolla y papa capira, un cultivo que podría fortalecerse gracias a las condiciones climáticas y del suelo del departamento.
Una nueva apuesta agrícola para el departamento
La iniciativa surge como una alternativa para producir en el Valle del Cauca alimentos que actualmente no hacen parte de la oferta tradicional del territorio. De acuerdo con las autoridades, cerca del 96 % de la papa que se consume en el departamento se compra en otras regiones, especialmente en Nariño, situación que impacta los costos y la seguridad alimentaria.
Desde el sector agropecuario se explicó que el Valle cuenta con todos los pisos térmicos necesarios para desarrollar este tipo de cultivos, lo que permitiría avanzar hacia una producción local sostenible.
Productores destacan resultados positivos en el territorio
Campesinos vinculados al proceso señalaron que la papa capira ya ha mostrado un buen comportamiento en la región, tanto en rendimiento como en calidad, lo que abre una oportunidad para fortalecer la economía rural y diversificar la producción agrícola.
En varias zonas rurales, los agricultores ya venían trabajando con papa amarilla y ahora proyectan incorporar la papa capira como parte de esta nueva fase productiva, aprovechando las condiciones favorables del suelo.
Acompañamiento al campesinado impulsa el proyecto
Desde las comunidades rurales se resaltó el respaldo recibido para poner en marcha esta iniciativa, destacando que representa una oportunidad para el campesinado, históricamente afectado por la falta de apoyo y por la limitada visibilidad de proyectos productivos.
El modelo busca que los agricultores puedan integrarse de manera directa al proceso, fortaleciendo el desarrollo económico local y generando alternativas sostenibles para el campo.
Menor dependencia de alimentos provenientes de otras regiones
Según datos de CorpoValle, en el año 2016 el departamento importaba alrededor del 60 % de los alimentos que se consumían en las ciudades. Actualmente, esta cifra se ha reducido cerca de un 10 %, acercando al Valle del Cauca a un equilibrio entre lo que se produce internamente y lo que se trae desde otros departamentos.
La producción de papa criolla y capira se perfila como una de las estrategias clave para continuar reduciendo esa dependencia.
Un reto para la soberanía alimentaria
La apuesta por estos cultivos abre un nuevo escenario para el campo vallecaucano, con el desafío de producir lo que se consume, mejorar la oferta local y evaluar en el mediano plazo si esta estrategia logra traducirse en mejores precios, mayor estabilidad para los productores y un impacto real en la soberanía alimentaria del departamento.




