Cincuenta habitantes de los municipios ubicados a lo largo del corredor vial Buenaventura–Buga recibieron su certificación como guías especializados en avistamiento de aves, una iniciativa que busca fortalecer el turismo de naturaleza y generar nuevas oportunidades económicas para las comunidades del territorio.
Un corredor con una de las mayores riquezas de aves del país
El corredor entre Buenaventura, Loboguerrero y Buga alberga cerca de 900 especies de aves, lo que lo convierte en uno de los territorios con mayor diversidad para el avistamiento de aves en Colombia.
La certificación hace parte de un programa desarrollado por la Unión Vial Camino del Pacífico, en alianza con el SENA, con el propósito de formar guías locales que puedan atender a visitantes nacionales e internacionales interesados en el turismo de naturaleza.
El conocimiento empírico ahora cuenta con respaldo técnico
Los nuevos guías provienen de diferentes municipios y edades, desde jóvenes hasta adultos mayores que durante años han protegido y dado a conocer la riqueza natural de sus territorios.
Para muchos participantes, la formación representa la oportunidad de convertir un conocimiento adquirido por experiencia en una herramienta para generar ingresos y fortalecer emprendimientos relacionados con el turismo.
Diez bugueños hacen parte de la primera promoción
Entre los 50 certificados se encuentran 10 habitantes de Guadalajara de Buga, municipio reconocido por su potencial para el aviturismo.
Uno de ellos es Jonathan Bedoya, quien creció en los alrededores de la Laguna de Sonso, donde aprendió de manera empírica a identificar especies de aves y acompañar a visitantes. Con esta certificación espera fortalecer su perfil profesional y ampliar sus oportunidades laborales.
Buga busca fortalecer el turismo de naturaleza
Además de ser reconocido por el turismo religioso y patrimonial, Guadalajara de Buga cuenta con cerca de 550 especies de aves y escenarios naturales como la Laguna de Sonso, humedal de importancia internacional reconocido como sitio Ramsar.
Los participantes y entidades vinculadas al programa consideran que este tipo de iniciativas contribuyen a consolidar el aviturismo como una alternativa de desarrollo sostenible para el centro y occidente del Valle del Cauca, al tiempo que promueven la conservación de la biodiversidad.





