Empanadas, marranitas, aborrajados, papas rellenas, chorizos y otros sabores tradicionales fueron los protagonistas del Segundo Carnaval de la Fritanga, un evento que durante el fin de semana reunió a cientos de visitantes en Guadalajara de Buga y dejó un balance positivo para los emprendedores dedicados a la gastronomía popular.
Tradición y gastronomía reunieron a cientos de visitantes
Durante tres días, cerca de 30 emprendedores ofrecieron algunos de los platos más representativos de la cocina vallecaucana en una jornada que permitió a las familias disfrutar de la gastronomía local y apoyar a pequeños negocios del municipio.
Los asistentes recorrieron los diferentes puestos para degustar preparaciones tradicionales que hacen parte de la identidad culinaria de Buga, en un ambiente familiar que se mantuvo durante todo el evento.
Un impulso para los pequeños emprendedores
Más allá de la oferta gastronómica, el Carnaval de la Fritanga se consolidó como un espacio para visibilizar el trabajo de quienes durante años han encontrado en este oficio su principal fuente de ingresos.
Varios participantes destacaron el buen comportamiento de las ventas y la acogida del público, mientras que otros emprendimientos participaron por primera vez, resaltando la oportunidad de dar a conocer sus productos y ampliar su clientela.
La segunda edición superó las expectativas
Según el balance entregado durante el evento, esta segunda edición reunió un mayor número de emprendedores frente al año anterior, pasando de 23 a 30 participantes.
Los organizadores señalaron que la primera versión registró ventas cercanas a los 70 millones de pesos y manifestaron su expectativa de que este año los resultados económicos sean superiores, impulsando el desarrollo de los pequeños negocios gastronómicos de la ciudad.
Un evento que busca consolidarse
Con la masiva asistencia de público y la respuesta de los emprendedores, el Carnaval de la Fritanga continúa posicionándose como uno de los eventos gastronómicos más representativos de Guadalajara de Buga.
Además de promover la cocina tradicional, el encuentro busca fortalecer la economía popular, apoyar el emprendimiento local y mantener vivas las recetas que durante décadas han hecho parte de la identidad gastronómica de los bugueños.





