Con una emotiva ceremonia que integró la tradición navideña y el reconocimiento al esfuerzo académico, la Escuela de Artes y Oficios de Buga cerró su ciclo 2025, consolidándose como el principal motor de emprendimiento y formación gratuita en el municipio.
La Escuela de Artes y Oficios de Buga, institución adscrita a la Secretaría de Cultura, celebró su clausura anual reafirmando su impacto en la transformación social del municipio.
Durante este 2025, el programa alcanzó la cifra de 1.900 cupos otorgados, destacando una participación femenina superior al 80%, lo que impulsa directamente la autonomía económica de las mujeres bugueñas.
Formación para la era digital y oficios tradicionales
La oferta académica de este año no solo mantuvo sus cursos insignia como gastronomía, panadería y ebanistería, sino que se expandió hacia las nuevas economías con programas de marketing digital y fotografía.
Esta actualización curricular busca que los egresados no solo dominen un arte, sino que cuenten con las herramientas tecnológicas para comercializar sus productos y servicios desde casa.
Entre las disciplinas certificadas destacan:
- Artesanías: Marroquinería, macramé y manualidades del hogar.
- Técnicos: Electricidad básica y sistemas.
- Servicios: Decoración de eventos y restauración de muebles.
Inclusión y apoyo institucional
Bajo el liderazgo de la alcaldesa Karol Martínez, la escuela ha fortalecido su enfoque incluyente, garantizando el acceso a personas con discapacidad y habitantes de diversos sectores vulnerables.
«Es una oportunidad para generar ingresos desde casa y fortalecer la economía del hogar. Invitamos a todos los bugueños a que sigan aprovechando estos cursos totalmente gratuitos», señalaron voceros de la institución durante el evento, que inició con la tradicional novena de Navidad y culminó con muestras artísticas de los estudiantes.
Testimonios de transformación
Para los estudiantes, la escuela representa más que un centro de capacitación; es un espacio de terapia y crecimiento personal.
«Llevo dos años y la experiencia ha sido espectacular. Aprendí ebanistería y marroquinería, lo que me ha permitido restaurar mis propias cosas y ser más detallista en mis proyectos», comentó una de las graduadas durante la jornada de entrega de certificados.





